Martes, 27 de Septiembre del 2022

Hoy tengo una realidad soñada durante años.

Hoy tengo una realidad soñada durante años. Hoy estoy construyendo la mujer que quiero ser todos los días. Hoy estoy siendo la hija, la mamá, la compañera, la hermana, la amiga, la amante, la mujer que me hace feliz ser… pero muchísimo me costó conseguirlo…

La experiencia de la adicción a la cocaína trajo a mi vida la necesidad ineludible de observarme, de escucharme, de atender mis dolores, de rendirme ante los huecos existenciales, de reconocer que no puedo con todo sola, de verme rota, enferma y de necesitar ayuda. Era urgente. El fondo lo toqué cuando mi hijo tenía poco más de un año al que intentaba criar sola y decidí pedir ayuda.

Así llegué al doctor Fortuna. Rota, desarmada, desesperada y con un nivel de consumo al que nunca creí poder llegar.

Y me entregué al acompañamiento… no mansa ni confiada, porque siempre resonaba en mí la frase “De las drogas no se sale”.

El camino es largo para la persona que lo recorre y para todas las demás personas que la aman y la ven caerse una y otra vez. Cuesta entender que el camino es así. Es tropezarse y volver a levantarse, pero buscando ver las piedras en el camino y encontrar la manera de esquivarlas, saltarlas o usarlas de trampolín para llegar más lejos y mejor parada. Las piedras siempre van a seguir apareciendo pero una aprende a verlas, a anticiparse y el equipo de CITA te acompaña a encontrar nuevas herramientas para no tropezar. La única forma de detectarlas es despejando la vista… desintoxicándote.

La gran enemiga, “LA CULPA” me torturó por años y si me descuido vuelve a atacar. Ver la adicción cómo una experiencia totalmente necesaria para mi desarrollo personal y mi crecimiento espiritual fue la manera que encontré de romper el circuito del consumo. La experiencia de rehabilitarme me enseño que el único camino era perdonarme, reconocer que no podía con todo y que siempre hago lo mejor que puedo. Y cuando yo no puedo tengo que pedir ayuda. Tengo que parar. PUEDO NO PODER CON TODO.

La gratitud que siento por el equipo de CITA no tiene límite. Poca gente conoce la situaciones en las que estuve, lo al límite de la muerte que viví, lo complejo de mi adicción. Este equipo acompañó mi sanar tan amorosamente que no puedo dejar de emocionarme. Fabio y Mauro están conmigo en mi mente y corazón en cada acontecimiento que alguna vez creí no poder vivir y ni disfrutar.

En los amaneceres sobria yendo a trabajar, las noches de pochoclo y pelis con mi hijo, los asados en familia, mimar a mi mamá, mis hermanos y mi compañero, encontrar mi misión en la vida y disfrutarla…siempre los tengo presentes. Como les escribí en la carta en donde les contaba que por fin obtenía mi título de ingeniera… no solo son profesionales, son sanadores…conocerlos y entregarme a su tratamiento fue una decisión clave para encontrarme.

Si estás leyendo esto porque estás buscando cómo dejar de sentir que no manejas nada, que tu vida cada día está más rota… anímate a pedir ayuda. Con la adicción no se puede sola. Si se sale de ahí, se sale dedicándole tiempo y energía, siguiendo consejos de quienes conocen herramientas para hacerlo y te ayudan a encontrar y generar las tuyas propias, se sale en equipo.

HAY UNA HERMOSA VIDA DESPUES DE LA REHABILITACIÓN.

D.M.