¿En qué consiste?
Los pacientes con consumo problemático suelen necesitar tratamiento de desintoxicación. El mismo consiste en la superación de la dependencia física de una o varias sustancias, pero es algo mucho más complejo porque representa el primer e ineludible paso de la plena recuperación. La buena desintoxicación no solo neutraliza la dependencia física, sino que prepara e introduce a la deshabituación, objetivo siguiente del tratamiento.
En esta etapa se evalúa previamente al sujeto de forma médica, psicológica y social; se solicitan estudio médico completo previo, se hace una exploración psicológica y psicopatológica amplia y se evalúa la situación familiar y circunstancias socioambientales.
Segundo paso: Deshabituación
Se entiende como la superación o remisión de la dependencia psicológica y las secuelas psicopatológicas, relacionales y sociales que son consecuencia de una vida adictiva, procurando capacitar para evitar futuras recaídas, trabajando la maduración psicológica e interviniendo sobre las posibles complicaciones psicopatológicas asociadas, esta etapa consiste en un progresivo plan de actividades psicoterapéuticas y socio terapéuticas extensivas sobre todo al paciente, pero también y en la medida de lo posible a la familia, pareja y allegados.
Tercer paso: Rehabilitación
Así como la desintoxicación prepara y la deshabituación cura y madura, la rehabilitación recupera, es decir, restablece de las secuelas que la adicción provoca; por ejemplo, pérdida de memoria y atención, deterioro del autoconcepto, labilidad afectiva, etc. Mediante estrategias terapéuticas la rehabilitación reorganiza la estructura de la personalidad mejorando la capacidad de enfrentamiento a situaciones y empoderandolxs en el plano de la autoestima.
El objetivo final de cualquier proceso de rehabilitación es el mantenimiento definitivo de la abstinencia con un aceptable grado de vitalidad y autocontrol en un plano de autonomía o búsqueda de la misma.
Última etapa: Reinserción
Las enfermedades adictivas suelen apartar al paciente de la sociedad, de la familia, de los espacios sociales y laborales. Y, aunque se mantenga la convivencia, la conflictividad conduce a un aislamiento en soledad o acompañado que es casi peor.
La reinserción social es fundamental para culminar con éxito del proceso global del tratamiento de las adicciones. Cuando una persona, con consumo problemáticos de sustancias ha superado las etapas de desintoxicación y deshabituación y trata de lograr la reinserción, nos encontramos con toda una la problemática compleja (carencia de hábitos sociolaborales, escasa formación académica y laboral, merma de las capacidades cognitivas y falta de rutinas) que le dificulta la oportunidad de insertarse y por ende el mantener la abstinencia a largo plazo