¿Qué es el consumo problemático?

El consumo problemático o la codependencia es una disfuncionalidad frecuente en la salud emocional de las personas que afecta de manera significativa a las relaciones de pareja y familiares, así como de  amistad o laborales.

Codependencia, implica depender profundamente de otro, es una confusión de identidades, un identificarse demasiado y demasiado a fondo con otra persona. Cuando esa otra persona es un coadicto, el codependiente se llama coadicto.

Podriamos decir, la coadicción es una forma de codependencia y la sufren personas próximas al sujeto que tiene una adiccion. El coadicto centra la mayor parte de su vida en el coadicto: él o ella es su prioridad, relegando y reduciendo su propia vida a este.

El coadictx sufre de ansiedad, tristeza, enojo, confusión, despersonalizacion y trastornos psicosomáticos entre otros síntomas, debido a la fuerte dependencia emocional y a llevar una vida tormentosa al lado de un sujeto adicto.

•      “Si él está bien, yo estoy bien; si él está mal, yo estoy mal”

•      “Lo amenazo seguido con abandonarlo, pero nunca soy capaz, no puedo"

•     “A veces pienso que todo es por mi culpa”

•     “No puedo hacer nada, siempre estoy pendiente de lo que el hace"

Si alguna de estas frases te resuena, probablemente tengas un problema de codependencia o coadicción.

¿Qué hacer cuando se descubre que un hijo consume sustancias psicoactivas?

Algunas consideraciones:

  • NO ALARMARNOS: Hay que reflexionar serena, valiente, abierta y profundamente. Pensar porque esta pasando esto.

  • NO INFRAVALORAR NI EXAGERAR NI MINIMIZAR: Hay que dimensionar adecuadamente el problema.

  • HACERLE FRENTE: Se debe hablar, hacer uso de los espacios de comunicación y si es necesario acudir al centro específico adecuado con la disposición de que:

  No es un problema exclusivo del hijo. No puede resolverlo solo. Pueden estar implicados problemas familiares y otros de tipo muy diverso

  •  NO OCULTAR EL PROBLEMA: El ocultar un problema conduce a un sentimiento de vergüenza o "pecado", y ni es un "vicio" ni es un         "pecado".  Se trata de una enfermedad o de un conflicto/crisis personal.

¿Por qué pensamos que se producen los consumos problemáticos?

Los consumos problemáticos siempre encubren situaciones de conflictos sociales, familiares y personales. No es posible hablar de “el motivo”, o de “un motivo”. Existen factores predisponentes a las adicciones sobre los cuales operan otros que pueden desencadenarlas.

Entre los factores que predisponen a una adicción, podemos mencionar algunos como:

  1. Factores macrosociales: incertidumbre hacia el futuro, indiferencia institucional, desdibujamiento de los papeles de niños, jóvenes y adultos, injusticia social, anomia, valores de exaltación del consumismo y el exitismo, doble mensaje social, fomento del individualismo, falta de solidaridad, entre otros. 

  2. Factores microsociales: referidos a los vínculos más cercanos con la familia, los amigos, los compañeros, como crisis de proyectos, dificultades en la comunicación, violencia, maltrato, falta de pautas y límites claros, falta o escasez de compromiso o contención. Factores individuales: la estructura psicobiológica de cada individuo enmarcada en su historia de vida, donde cobra particular significado el contexto social y familiar en que haya trascurrido la infancia.

  3.  Factores desencadenantes: entre los factores que pueden llegar a desencadenar una adicción, podemos mencionar cuestiones que tienen que ver con alguna situación que ha impactado fuertemente en la vida de una persona. Esto puede ser desde una mudanza que generó desarraigo hasta la pérdida de un familiar querido, por ejemplo. Son cuestiones que, por su fuerte carga emocional, provocan en la vida del individuo un desajuste que pone en juego los antecedentes hasta ese momento silenciosos. 

La reseña de las causas y los factores predisponentes y desencadenantes del uso de drogas nos muestra que esta es una problemática compleja. Nunca resulta sencilla ni es lineal la respuesta al interrogante de por qué se produce una adicción. Estamos obligados a ponderar la multiplicidad de factores intervinientes condicionando, predisponiendo, desencadenando.

¿Cómo es el proceso adictivo?

Cuando hablamos del proceso adictivo que llevan asociado muchas sustancias y actividades, en la mayoría de las ocasiones no sabemos concretar cuál es el grado de dependencia de una persona con respecto a las mismas. Como ocurre con muchos aspectos de la vida, llegar a la adicción también forma parte de una escala, un proceso adictivo en el que no pasamos del extremo no patológico a la adicción, sino que tiene lugar todo un continuum de estado que hoy vamos a intentar dejar claros.
Existen tres pasos o escalones previos a la adicción y en los que puede ser fundamental buscar ayuda para superar la adicción y evitar las graves y difíciles consecuencias que, a ciencia cierta, traerán consigo la adicción con sustancia (alcohol, cocaína, cannabis, etc.) o sin ella (juego, videojuegos, internet…).

Veamos ¿Qué implica cada nivel?, ¿En qué se diferencian del resto?

  1. Uso no patológico: es aquel  que tiene lugar cuando la persona es totalmente capaz de controlar su consumo. No existe la necesidad física ni psicológica de recurrir a ninguna sustancia y, además, el consumo de la misma no sigue ninguna frecuencia concreta y obedece a situaciones o contextos que tienen lugar de forma esporádica.

  2. Uso problemático: o como lo define la OMS, «consumo perjudicial», es aquel que ya afecta a la salud física y mental y que es independiente de la cantidad consumida. Es decir, está en base a la tolerancia de cada persona.

  3. Abuso: en este caso ya no sólo hablamos de una afectación física y psicológica, sino que empezamos también a observar que se deteriora significativamente la vida de la persona que abusa: abandono de obligaciones personales, problemas legales, consumo regular a pesar de las consecuencias sociales y en cualquier situación…

  4. Dependencia/Adicción: llegamos a este punto cuando la sustancia o actividad se convierte en la máxima prioridad en la vida del individuo. En función de cada adicción/dependencia tendrá lugar un conjunto de manifestaciones (tanto físicas como psicológicas), pero en general lo más característico de todas ellas será el deseo constante e irrefrenable de ingerir la droga o realizar la actividad a la que se es adicto.

Si con algo de esto te sentís identificadx, comunícate con CITA y coordina una entrevista.

¿Cómo es la clasificación social de las drogas?

La clasificación social de las drogas no se encuentra vinculada con las propiedades farmacológicas que estas tienen, ni con sus efectos sobre el organismo. Es una clasificación cultural,  por lo que esta distinción no es ni universal ni uniforme en el tiempo. 

Así, podemos ver que hay drogas que son legales en una cultura y que están prohibidas en otra. En los países islámicos, por ejemplo, es muy habitual que se fume hachís, pero está prohibido el consumo de alcohol (exactamente al revés de lo que ocurre en nuestra sociedad) A veces se tiene la creencia de que si una droga es legal, no es dañina. Sin embargo, las drogas socialmente aceptadas no siempre son inofensivas y pueden causar daño dependiendo de quién, cuánto, cómo y dónde se las consuma

  • Drogas legales: son las socialmente aceptadas, de producción y distribución dentro del circuito legal. Ejemplos de ellas son: el café, el mate, el tabaco, el alcohol. Dentro de las legales también se encuentran los medicamentos, pero dado que algunos de estos deben ser adquiridos con la receta de un médico, se los diferencia como sustancias legales reguladas o bien intermedias (puesto que requieren de la intermediación de una receta debidamente extendida por un profesional habilitado).

  • Drogas ilegales: son las socialmente prohibidas. La producción y distribución de estas sustancias se realizan a través de un circuito ilegal clandestino. En nuestra cultura, por ejemplo, son drogas ilegales la marihuana, el paco, el éxtasis, la cocaína, el LSD, entre otras.