¿Qué es el consumo problemático?
¿Qué hacer cuando se descubre que un hijo consume sustancias psicoactivas?
NO ALARMARNOS: Hay que reflexionar serena, valiente, abierta y profundamente. Pensar porque esta pasando esto.
NO INFRAVALORAR NI EXAGERAR NI MINIMIZAR: Hay que dimensionar adecuadamente el problema.
HACERLE FRENTE: Se debe hablar, hacer uso de los espacios de comunicación y si es necesario acudir al centro específico adecuado con la disposición de que:
No es un problema exclusivo del hijo. No puede resolverlo solo. Pueden estar implicados problemas familiares y otros de tipo muy diverso
NO OCULTAR EL PROBLEMA: El ocultar un problema conduce a un sentimiento de vergüenza o "pecado", y ni es un "vicio" ni es un "pecado". Se trata de una enfermedad o de un conflicto/crisis personal.
¿Por qué pensamos que se producen los consumos problemáticos?
Factores macrosociales: incertidumbre hacia el futuro, indiferencia institucional, desdibujamiento de los papeles de niños, jóvenes y adultos, injusticia social, anomia, valores de exaltación del consumismo y el exitismo, doble mensaje social, fomento del individualismo, falta de solidaridad, entre otros.
Factores microsociales: referidos a los vínculos más cercanos con la familia, los amigos, los compañeros, como crisis de proyectos, dificultades en la comunicación, violencia, maltrato, falta de pautas y límites claros, falta o escasez de compromiso o contención. Factores individuales: la estructura psicobiológica de cada individuo enmarcada en su historia de vida, donde cobra particular significado el contexto social y familiar en que haya trascurrido la infancia.
Factores desencadenantes: entre los factores que pueden llegar a desencadenar una adicción, podemos mencionar cuestiones que tienen que ver con alguna situación que ha impactado fuertemente en la vida de una persona. Esto puede ser desde una mudanza que generó desarraigo hasta la pérdida de un familiar querido, por ejemplo. Son cuestiones que, por su fuerte carga emocional, provocan en la vida del individuo un desajuste que pone en juego los antecedentes hasta ese momento silenciosos.
¿Cómo es el proceso adictivo?

Veamos ¿Qué implica cada nivel?, ¿En qué se diferencian del resto?
Uso no patológico: es aquel que tiene lugar cuando la persona es totalmente capaz de controlar su consumo. No existe la necesidad física ni psicológica de recurrir a ninguna sustancia y, además, el consumo de la misma no sigue ninguna frecuencia concreta y obedece a situaciones o contextos que tienen lugar de forma esporádica.
Uso problemático: o como lo define la OMS, «consumo perjudicial», es aquel que ya afecta a la salud física y mental y que es independiente de la cantidad consumida. Es decir, está en base a la tolerancia de cada persona.
Abuso: en este caso ya no sólo hablamos de una afectación física y psicológica, sino que empezamos también a observar que se deteriora significativamente la vida de la persona que abusa: abandono de obligaciones personales, problemas legales, consumo regular a pesar de las consecuencias sociales y en cualquier situación…
Dependencia/Adicción: llegamos a este punto cuando la sustancia o actividad se convierte en la máxima prioridad en la vida del individuo. En función de cada adicción/dependencia tendrá lugar un conjunto de manifestaciones (tanto físicas como psicológicas), pero en general lo más característico de todas ellas será el deseo constante e irrefrenable de ingerir la droga o realizar la actividad a la que se es adicto.
¿Cómo es la clasificación social de las drogas?
Drogas legales: son las socialmente aceptadas, de producción y distribución dentro del circuito legal. Ejemplos de ellas son: el café, el mate, el tabaco, el alcohol. Dentro de las legales también se encuentran los medicamentos, pero dado que algunos de estos deben ser adquiridos con la receta de un médico, se los diferencia como sustancias legales reguladas o bien intermedias (puesto que requieren de la intermediación de una receta debidamente extendida por un profesional habilitado).
Drogas ilegales: son las socialmente prohibidas. La producción y distribución de estas sustancias se realizan a través de un circuito ilegal clandestino. En nuestra cultura, por ejemplo, son drogas ilegales la marihuana, el paco, el éxtasis, la cocaína, el LSD, entre otras.